Un poco de historia

Prehistoria

Prehistoria

Los primeros hombres que poblaron las Encartaciones, debieron encontrar algo especial para asentarse en este territorio. Sus huellas aparecen en numerosas cuevas, de las cuales destacan por su valor arqueológico la cueva de Arenaza (Galdames) y la de Ventalaperra (Karrantza). En la primera se han encontrado grabados y pinturas del periodo magdaleniense, y restos del Neolítico y de la Edad de Bronce. En la cueva de Ventalaperra se han encontrado restos del hombre de Neanderthal de hace unos 70.000 años y también del hombre de Cromagnon. Ambos yacimientos no pueden visitarse actualmente por estar en fase de excavación. También se han encontrado restos de civilizaciones prehistóricas en El Polvorín y Santa Isabel (Karrantza), Las Pajucas y Cuestalaviga (Lanestosa) y La Miel (Turtzioz). También es posible encontrar numerosos dólmenes, túmulos y otros monumentos funerarios. Los dólmenes los encontramos en los montes Betaio y Ventoso y en torno al monte Alén, entre Sopuerta y Turtzioz. En el municipio de Turtzioz también hallamos dólmenes en el monte Armañón.

Entre Karrantza y Lanestosa se pueden ver los dólmenes de La Cabaña, Cotobasero y La Galupa. Entre Karrantza y Villaverde de Trucios se encuentra la estación de Eskitza. Además se localizan más dólmenes en el monte Balgerri y en los montes de Triano.

En Galdames se encuentran dos poblados de la edad de hierro: El Cerco y Pico Moro. En Karrantza existen restos de enterramientos de esta misma época en la Cueva de El Bortal, en Molinar.

Época Romana

La romanización en las Encartaciones fue muy intensa. Llegaron en el año 25 A.C. y se dieron cuenta de su valor estratégico, porque era un lugar de paso para los comerciantes que sacaban las mercancías desde la meseta a los puertos del Norte. De esta época quedan restis de la Calzada Romana que entraba desde Burgos por Balmaseda atravesando la Comarca por Sopuerta hasta el puerto de las Muñecas continuando hasta Castro Urdiales. El recorrido se señalizaba con miliarios (mojones), uno de los cuales, el de Maximino, se puede contemplar en el Museo de las Encartaciones.

Edad Media

Edad Media Durante la edad media, cada una de las villas, repúblicas y concejos de la Comarca se reunían en un lugar simbólico para administrar su territorio. En la plaza de San Miguel de Linares (Artzentales), aún puede verse el viejo roble que cobijaba las reuniones, conocido como el Rebollo del Concejo. 

Con el tiempo comenzaron a reunirse en Avellaneda, en una Junta a la que acudían los apoderados de las diez repúblicas. Administraban la Comarca de acuerdo a su propio fuero. Era un fuero de uso y costumbres que tuvo forma escrita hasta 1394 y que era conocido como el Fuero Viejo. En 1503 se realizó una reforma del mismo que dio lugar al Fuero Nuevo.

En 1576, se acordó que las Encartaciones observarán el fuero del Señorío de Bizkaia "sin menoscabo del propio gobierno y jurisdicción de las Encartaciones". Tenían territorio separado, jurisdicción privativa y gobierno a parte. Sólo concurrían a Gernika para las cosas comunes al Señorío de Bizkaia, para el gobierno de la propia Comarca enviaban sus representantes a la Junta de Avellaneda. Hasta 1804 no quedarán definitivamente incorporadas todas las repúblicas encartadas a la Junta General de Gernika. Al principio las Juntas de las Encartaciones se celebraban bajo un roble en Avellaneda. Luego se construyeron la Torre, la casa del corregidor, la cárcel y la ermita del Angel Custodio, que forman el actual conjunto de Avellaneda. (La Torre acoge hoy El Museo de las Encartaciones, donde se pueden ver numerosos objetos relacionados con la historia de la Comarca). Desde el monte Kolitza se llamaba a los representantes encartados para que asistieran a las Juntas del Señorío de Bizkaia en Gernika.

Guerras de Banderizos

Torre Las guerras de Banderizos enfrentaron toda Bizkaia desde la Baja Edad Media y fueron especialmente encarnizadas en las Encartaciones, sobre todo entre mediados del siglo XIV y XV. Enfrentaban a los linajes gamboinos y oñacinos y demás linajes que se aliaban con ellos (Giles, Negretes, etc)   

Los linajes cambiaban frecuentemente de bando enfrentándose a sus antiguos aliados, pero siempre formando grupos solidarios en torno al pariente mayor o Señor del Linaje.

La Casa Torre era el símbolo defensivo por excelencia durante las guerras de bando. Cada linaje tenía su propia fortaleza. En los documentos aparecen referidas 88 Casas Torre en la geografía encartada, de las cuales aún muchas permanecen en pie.

El fin de las guerras de banderizos permitió un mayor desarrollo de la Arquitectura Civil, y las Casas Torre perdieron su función militar. Muchas de ellas se convirtieron en palacios de época y simultáneamente se fue desarrollando un nuevo tipo de Palacios.

Antiguo Regimen

Durante el Antiguo Régimen, la base económica fundamental era la agricultura, centrada en el trigo, y sobre todo, en el maíz y la vid. Complementaba esta actividad la siderurgia tradicional y en las villas la artesanía y el comercio. La sociedad estaba dirigida por los nobles, propietarios de buena parte de las tierras y casas, así como de la práctica totalidad de las ferrerías y molinos. La mayoría de los habitantes de la Comarca eran campesinos con una muy variada situación económica que oscilaba entre los que poseían un par de caseríos y los que no contaban con más riqueza que sus brazos.

Tiempos modernos

La naturaleza dió a las Encartaciones mineral de hierro en torno al cual giraban numerosas industrias. Las antiguas ferrerías dieron paso a la explotación masiva del hierro en los montes de Galdames y Sopuerta. Es destacable la ferrería de Mollinedo en Artzentales. El desarrollo del comercio y la proliferación en la industria del mueble en la Comarca se vio ayudada por tres elementos clave: ser zona de tránsito, contar con la materia prima (bosque) y ser surcada por el río Cadagua